Rutinas

 

Lo primero que deberíamos establecer es la diferencia que hay entre rutina y hábito. La rutina, que puede desaparecer, es una costumbre personal establecida por conveniencia y que no permite modificación, es decir, es inflexible; por ejemplo, colgar el abrigo en la percha al llegar a clase.

El hábito, sin embargo, es un mecanismo estable que crea destrezas y que además podemos usar para distintas situaciones: por ejemplo, abrocharse una chaqueta.

Tanto las rutinas como los hábitos aportan un componente importantísimo de constancia y regularidad y, por ello, son fundamentales tanto para la vida familiar como la escolar.

Es importante saber que a los niños se les pueden plantear diversas actividades en las que a través de la estimulación cognitiva de la práctica en actividades programadas y de las vivencias reales, pueden experimentar situaciones de relación social.

De cualquier forma, el papel de la familia como agente socializador es sin duda el que le confiere un papel decisivo en el conjunto de la estructura social, pues es dentro del marco familiar donde el niño comienza a tomar contacto con el mundo exterior, y donde su personalidad empieza a adquirir forma.

Por lo que si queremos que los niños/as aprendan y desarrollen buenos hábitos, los padres y los centros de educación infantil deben servir como ejemplo y modelo para ellos/as.

En Nuno Nono lo trabajamos cada día, y es que consideramos que el niño/a debe ser el propio protagonista de su vida, por ello, son ellos quienes día a día van adquiriendo autonomía a la hora de vestir y desvestirse solos/as, lavándose los dientes, abrochándose y desabrochándose la chaqueta. Otro de los hábitos que abordamos es la conducta cívica, un aspecto íntimamente ligado con acciones como saludar, respetar los turnos de palabra, escuchar al compañero, no chillar, solicitar permiso o saludar. Estas conductas son trabajadas diariamente en las “asambleas”.

La higiene constituye otro los aspectos fundamentales de los hábitos saludables. Acudir al WC solo, conocer las tareas propias del aseo personal, tirar de la cadena o cerrar los grifos tras lavarse, constituyen, entre otras, son algunas de las acciones que se trabajan durante el curso.

Con el fin de inculcar a nuestros alumnos/as hábitos alimenticios equilibrados en nuestro centro tenemos un menú equilibrado para cada etapa educativa, por el que cada día potenciábamos la ingesta de alimentos variados.

Es necesario que los hábitos sean estables y se constituyan en un marco de referencia para que determinadas situaciones operen como contextos familiares, próximos, en los que los niños se encuentren cómodos y seguros. Adquirir buenos hábitos durante la etapa de infantil les convertirá en personas más seguras y con mayores niveles de autonomía y autoestima.