Cómo fomentar la creatividad

Creatividad: esa palabra que tanto escuchamos en nuestro día a día y de la que, en realidad, poco sabemos.

A menudo, solemos ver anuncios de televisión que de repente rompen con todo tipo de estereotipos dando que hablar y dejándonos con la boca abierta. Y es entonces cuando pensamos “caray, menudo equipo de publicidad tan creativo…”.

¿Por qué entonces no somos capaces, en general, de crear algo extraordinario? Normalmente, cuando un adulto hace un dibujo para un niño/a, no suele salirse del guion: hago una casita, con un arbolito cerca, las nubes, el sol, etc. Y yo pregunto, ¿por qué? ¿Por qué terminamos siempre dibujando lo mismo y buscándole un nombre y un significado? Es en este instante, cuando nos estamos vetando a nosotros mismos.

La creatividad es admirada y temida al mismo tiempo, ya que nos limitamos a hacer lo correcto, lo que se espera de nosotros. Somos creativos fundamentalmente cuando hacemos lo que nos gusta, cuando disfrutamos haciendo algo aunque requiera un esfuerzo. Somos creativos cuando estamos motivados con lo que hacemos y las presiones del entorno no nos desbordan.

Si esto lo extrapolamos a la infancia, podemos decir que los niños tienen en su imaginación un mundo que se va formando a través de sus experiencias, deseos y miedos. Por este motivo, necesitan expresar sus ideas de una u otra forma.

La creatividad es fundamental en el desarrollo y aprendizaje del niño, y por eso debe ser estimulada. Pero, ¿cómo estimular la imaginación en los peques? Muy sencillo: es fundamental y necesario no inhibir al niño cuando se exprese cantando, bailando, escribiendo, pintando o inventando historietas. Al contrario, si el niño no muestra el impulso por sí mismo, hay que llevarlo a que sienta deseos de hacerlo.

 

Cómo se trabaja en Nuno Nono en desarrollo de la creatividad

A esta edad, lo más importante no es tanto el aprendizaje de conocimientos y más conocimientos. Si no el hecho de saber ‘introducirlos’ en la cabecita de forma que vayan elaborando un pensamiento estructurado. De este modo, aunque no nos lo hayamos planteado nunca, serán capaces en un futuro de manejar operaciones complejas sin ningún problema. ¿Quién no ha dicho nunca: “Es que no sé cómo explicar lo que tengo en la cabeza?” A veces, por querer correr demasiado, se cometen muchos errores. ¿Por qué tenemos ese afán de forzar el aprendizaje de los niños? No queramos darle sombra a actitudes y aptitudes que están en plena fase de luz. El niño en infantil debe desarrollar muchísimas habilidades que no se enseñan en etapas posteriores. Por eso, es importante que creen, que experimenten y que pierdan el miedo a ser libres. Solamente destacan unos pocos, así que ¡¿a que esperamos para que sean nuestros peques?!

En muchas ocasiones, la educación ahoga el talento. Debemos ser capaces de enseñar conocimientos, pero también es igual de importante el dejar a los niños espacios para cultivar su propio talento. Dejemos de crear futuros adultos frustrados.

Fomentar la creatividad en los niños desde que nacen les ayuda a expresarse por sí mismos, a desarrollar y estructurar su pensamiento y sus ideas, a resolver problemas, a relacionarse mejor con los demás… La clave está en respetar sus tiempos de aprendizaje y darles libertad para que desarrollen su propia imaginación. La creatividad es una actitud que TODOS los individuos poseemos (más o menos desarrollada, según nos hayan “dejado” trabajarla), para producir ideas nuevas y soluciones. No la vetemos.

 

Qué podemos hacer desde casa

Es bueno enseñarle música de todo tipo. Todo registro musical es bueno para según qué momentos (siempre que sea respetuoso). Dejadles bailar libremente, ya que el movimiento es una expresión del propio cuerpo.

Dejadles pintar con las manos y con su cuerpo. Dibujar y pintar es clave en el crecimiento emocional, así se apropian de imágenes que luego representarán su mundo.

Llevadles a jugar al aire libre. Que se interesen por lo que les rodea, que se hagan preguntas y que interaccionen con el medio, con los animales, con la naturaleza… Su curiosidad es mucha y es en estos momentos cuando debemos tratar de satisfacerla.

El hecho de que el niño tenga libertad para expresarse, garantiza su estabilidad emocional. No le regañéis cuando se manche la ropa; simplemente es ropa. Enseñadle a circunscribirse a un espacio donde él pueda hacer lo que quiera y sentirse LIBRE.

Que se exprese como él/ella considere. No le pautéis en todo momento diciéndole “dibuja tal cosa”, “este objeto se pinta de este color”, etc.

Que construyan libremente con piezas tipo Lego. Dejad las instrucciones a un lado y veréis la de cosas asombrosas que pueden hacer.

Inventad historias/canciones juntos. ¡Es algo divertidísimo!

Dejadles jugar y motivadlos para que exploten esa maravillosa magia que todos llevamos dentro: la creatividad.

Y si en algún momento no sabéis qué hacer… Preguntadle a ellos, tienen la respuesta.

Me despido citando a Einstein: ¨La imaginación es más importante que el conocimiento”.

 

Isa.
Maestra tutora de 5 años.